
Europa P y sus clases de mal periodismo
Presentaba un rumor como noticia. Se apoyaba en una única fuente parcial. No corroboraba. Hacía lo contrario de aquello que anuncia en su nombre - press, prensa, periodismo
Presentaba un rumor como noticia. Se apoyaba en una única fuente parcial. No corroboraba. Hacía lo contrario de aquello que anuncia en su nombre - press, prensa, periodismo
Y, claro, los medios en español, lo silenciaron…
El diario argentino le ofrecía al lector un “motivo” que servía para retratar negativamente a Washington y a Jerusalén, en lugar de ahondar en las decisiones arbitrarias - y a contrapelo de la Historia - tomadas en el seno de dicho organismo internacional
¿Y la cobertura? Pues, eso. Como siempre. Los medios voluntariosamente mirando para otro lado…
Aparentemente, la red que Irán estableció en Argentina sigue operando - no sólo con total normalidad, sino abiertamente -, llevando a cabo tareas de propaganda y difamación del Estado de Israel
Los ejemplos se amontonan. Uno tras otro. Así, se exaltan los aniversarios palestinos – como la pretendida y promocionada ‘nakba' -, es decir, su narrativa, y se silencian los dolores israelíes. La masacre de atletas del Estado judío en Múnich en 1972 es uno de esos ejemplos…
El silencio mediático en español parece ya parte necesaria de la maquinaria de la llamada “causa palestina”
Si hay algo que la agencia de noticias hace bien en su cobertura del conflicto palestino-israelí, es postularse como ejemplo de aquello en lo que un periodista no debe incurrir nunca
A fin de cuentas, ya no parece tener que ver con informar sino con incidir en el estado de ánimo del lector, con movilizarlo emocionalmente contra Israel
La pregunta que se sigue repitiendo es, en definitiva: ¿Dónde está el profesionalismo? A saber. Pero muy lejos de la cobertura mediática del conflicto palestino-israelí. Muy lejos