Para ser periodismo, no debería, a priori, constreñirse simplemente a la traducción, sino que debería añadir algún otro elemento: fuentes o elementos que verifiquen la información.
Habitualmente, los periódicos utilizan crónicas de agencias de noticias; y cuando así lo hacen, especifican que dicho texto pertenece, precisamente, a una agencia de noticias (o a varias; o que también incluye trabajo de la redacción).
El caso de Europa Press es sumamente extraño – al menos cuando de abordar el conflicto palestino-israelí o información proveniente de Israel, se refiere. La agencia de noticias firma como propias, justamente, meras traducciones.
En esta oportunidad, se trata de un texto del diario Haaretz (una paradoja en sí mismo: el diario más citado en el exterior, pero que tiene un porcentaje mínimo de lectores en Israel – 5.8% -; algo que es, ya de por sí, muy llamativo).
Como también es llamativo que ni siquiera se haya revisado el texto de la ley sobre la que se está informando – la Ley de Propiedad de los Ausentes.
De esta manera, Europa Press tomaba sin más lo que el diario Haaretz afirmaba:
“Según la legislación, cualquier persona que resida en un ‘país hostil’ o en el área de la ‘Tierra de Israel’ que no esté bajo el control del Estado de Israel, y que posea una propiedad en el Estado, es considerada un propietario ausente y su propiedad podría ser transferida al Custodio de Propiedades Ausentes”.
El texto en inglés de la ley dice:
“(b) ‘absentee’ means –
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- (1) a person who, at any time during the period between the 16th Kislev, 5708 (29th November, 1947) and the day on which a declaration is published, under section 9(d) of the Law and Administration Ordinance, 5708-1948(1), that the state of emergency declared by the Provisional Council of State on the 10th Iyar, 5708 (19th May, 1948)(2) has ceased to exist, was a legal owner of any property situated in the area of Israel or enjoyed or held it, whether by himself or through another, and who, at any time during the said period –
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- (i) was a national or citizen of the Lebanon, Egypt, Syria, SaudiArabia, Trans-Jordan, Iraq or the Yemen, or
- (ii) was in one of these countries or in any part of Palestine outside the area of Israel, or
- (iii) was a Palestinian citizen and left his ordinary place of residence in Palestine
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- (a) for a place outside Palestine before the 27th Av, 5708 (1st September, 1948); or
- (b) for a place in Palestine held at the time by forces which sought to prevent the establishment of the State of Israel or which fought against it after its establishment;
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- (2) a body of persons which, at any time during the period specified in paragraph (1), was a legal owner of any property situated in the area of Israel or enjoyed or held such property, whether by itself or through another, and all the members, partners, shareholders, directors or managers of which are absentees within the meaning of paragraph (1), or the management of the business of which is otherwise decisively controlled by such absentees, or all the capital of which is in the hands of such absentees…”
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“‘Ausente’ se considera a una persona que entre el 29 de noviembre de 1947 y el 19 de mayo de 1949, ha dejado de existir, era un dueño legal de cualquier propiedad situada en la zona de Israel o poseyó, ya sea por sí mismo o a través de otro y que, en cualquier momento durante dicho período, era de nacionalidad o ciudadanía del Líbano, Egipto, Siria, Arabia Saudita, Transjordania, Irak o Yemen [países que iniciaron una guerra de agresión contra el recién nacido estado de Israel], o estaba en uno de esos países o en cualquier parte de Palestina fuera del área de Israel, o era un ciudadano palestino y abandonara su lugar habitual de residencia en Palestina, para ir a un lugar fuera de Palestina antes del 1 de septiembre de 1948 o para ir a un lugar de Palestina bajo control, en ese momento, de fuerzas que buscaban impedir la formación del estado de Israel o que lucharon contra el mismo luego de su establecimiento”.
La ley, pues, especificaba unas condiciones y un lapso de tiempo muy precisos, y no mencionaba nada sobre la “Tierra de Israel”, sino, que hablaba de la “zona o área de Israel”, excluyendo cualquier otra parte de la Palestina geográfica.
Así pues, la siguiente aseveración, que Haaretz dice que hizo un juez – y que Europa Press repetía sin más –, resulta un tanto dudosa a la luz del texto legal:
“… [el expresidente del Supremo Asher] Grunis ha dicho que la aplicación ‘literal’ de la ley a los palestinos que residen en Cisjordania y la Franja de Gaza podría desencadenar la aplicación de la misma a los colonos que residen en asentamientos en los Territorios Palestinos Ocupados.
‘Por ejemplo, según esa interpretación, una propiedad localizada en Tel Aviv cuyo propietario sea residente de Ariel o Beit El podría ser entregada al Custodio’, ha explicado en la argumentación del tribunal, según ha informado el diario israelí ‘Haaretz‘”.
Mejor no hablar de ciertas cosas…
CAMERA, en un texto de 2012, decía que cuando Israel intenta contar la historia de los 850.000 judíos que vivían en países árabes, fueron desposeídos y forzados a huir entre 1947 y 1972, hay un silencio mediático virtual. Antiguas comunidades judías habían existido en los países árabes durante milenios hasta que la Liga Árabe definió a todos los judíos como enemigos del estado en 1947. Siguieron las expulsiones forzadas, detenciones arbitrarias y violencia sancionada por el estado. Los gobiernos árabes confiscaron miles de millones de dólares de propiedad judía. El área total de tierras arrebatadas a los judíos es cinco veces el tamaño del estado de Israel. Pero esto, mejor no mencionarlo… En otro artículo, también de CAMERA, el analista Gilad Ini, señalaba que:
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En este sentido, y para finalizar, es interesante lo que Javier Mayoral Sánchez, de la Universidad Complutense de Madrid señalaba en su trabajo “Fuentes de información y credibilidad periodística”:
“Parece difícilmente discutible la idea genérica de que las fuentes de información proporcionan contenidos, datos o argumentos a los periodistas para que éstos puedan incluir en sus textos todo o parte de ese material. Sin embargo, sí conviene volver a considerar la noción de simples ‘abastecedores de información’ que a menudo se asocia a la definición de fuente… Las fuentes no acostumbran a aportar información a los periodistas por generosidad y altruismo. Actúan, más bien, llevadas por la ambición de prefabricar un relato de los hechos. Esto es: si entregan información a quienes cuentan qué ocurre (los periodistas), es sólo para influir más intensa y directamente en el relato de lo ocurrido”.
Y el diario Haaretz (véanse los numerosos análisis de CAMERA sobre artículos de este medio) tiene un objetivo declarado sin tapujos:
“To put it plainly: If news is coming out of Israel, it is coming from Haaretz more often than not, and if views are sparking controversy, debate and reflection throughout the Middle East or the Jewish world, they either came from Haaretz or are playing themselves out in our op-eds, comments and blogs.
I encourage those who may have hesitated to become members of our Haaretz club now. If you are interested in Israel, this is the smart thing to do. If you care about Israel, it is also the right thing to do”.
“Para decirlo claramente: si las noticias están saliendo de Israel, proceden de Haaretz la mayoría de la veces, y si las visiones están provocando controversia, debate y reflexión en todo Medio Oriente o el mundo judío, o provienen de Haaretz o están siendo desarrolladas en nuestras editoriales, comentarios y blogs.
Animo a quienes pueden haber dudado a que se hagan miembros de nuestro club de Haaretz ahora. Si usted está interesado en Israel, esto es lo más inteligente. Si te preocupas por Israel, también es lo correcto a hacer”.
De lo que se deprende que Haaretz pretende instalar una particular visión del conflicto y de Israel entre los lectores del mundo (y que se ufana de hacerlo ya)…
Tamar Stenthal, analista de CAMERA, y directora de su oficina de Jerusalén, decía, a raíz de esta carta abierta de 2014 del editor de Haaretz, que efectivamente, el diario israelí tiene un profundo impacto en la cobertura mediática internacional; el problema es la naturaleza de dicho impacto:
“Contaminando el discurso internacional sobre Israel y proporcionándole a los extranjeros la desinformación una y otra vez, no hay duda de que Haaretz proporciona gran sustento a innumerables partes ‘interesadas en Israel’. Es sólo que el ‘interés’ de tales partes no implica una cobertura confiable y precisa de Israel”.